¿Por qué William Morris era feliz y tú no?

Estoy obsesionada con William Morris y con la idea de vivir feliz

Hace 3 años que volví a trabajar en una oficina. Desde entonces y, aunque no dejo de aprender en mi trabajo vivo obsesionada, literalmente, con la idea de salir corriendo y es que el sistema de trabajo implantado hoy día, funciona exactamente cómo aquella máquina extraña de la visionaria Metrópolis. Nos engulle y nos crea miedos y necesidades absurdas que si no trabajásemos no estarían ahí. Ropa formal, litros de gasolina, comida a deshoras, falta de movimiento… ¿realmente necesito ésto? ¿Lo hago por el dinero? Pero, si me gasto la mayor parte de mi dinero en ir a trabajar, ¿tiene sentido?

 

metropolis reloj

Cuándo todo éste crafty-boom empezó y la palabra craft empezó a verse más allá del papel de estraza y aparecía en prácticamente todas las sopas, quiero decir smoothies, que tomábamos… no dejaba de venir a mi mente el héroe de mi tercer año de carrera: William Morris. No voy a hacer una tesina sobre éste hombre porque para eso ya tienes la wikipedia. Pero, durante los años de universidad, cuando la gente abanderaba el anarquismo, el socialismo y demás doctrinas paraizquierdistas que se respiran en las facultades de humanidades, yo, que soy una izquierdista radical y desengañada… me abracé fuerte al situacionismo y al dadaísmo cómo leiv motiv postadolescente siempre con un ojo puesto… en ciertos personajes que me resultaban lejanos por lo adulto de sus pesquisas: hace diez años me enamoré del movimiento modernista, de los secesionistas y, sobre todo, de Morris. Eran, cómo siempre digo, unos “modernos antiguos” y cuándo lo hipster se puso de moda, cuándo mirar hacia atrás y buscar en lo profundo del pasado se volvió el colmo de lo actual, y digo, bien, lo antiguo fue la gota que colmó el vaso; en ese momento, pensé: “¿Cuánto tiempo habrá de pasar para que todos volvamos la vista atrás y veamos que Morris era el hombre más moderno que jamás ha existido?”. La respuesta es: no, mucho. Lo nostálgico se ha vuelto una bandera ondeante en la mayoría de los blogs más visitados, hacer conservas, pan, vivir de uno mismo, fregar el suelo con vinagre, dejar de lavarse el pelo por ¿higiéne?… ¿estamos llegando al colmo de la nostalgia?

william morris

Toda ésta chapa para repensar un poco qué nos ha quedado de las teorías de Morris: ¿nos ha quedado el fondo o la forma?. Definitivamente, quiero aventurarme a pensar en voz alta que Morris fue un incomprendido hace 200 años y lo sigue siendo ahora. He leído en algunas publicaciones americanas que la crisis, allí y después aquí, nos ha conducido a un nuevo gusto por lo hecho a mano, por la cultura D.I.Y. y por el tema craft. Bebemos en frascos de conservas, reutilizamos cajas de fruta, volvemos a hacer mermelada y tejemos a todas horas… para colgar nuestras hermosas fotos con filtro “Valencia” en Instagram… Y, sin embargo, nos escandalizamos cuándo una mujer dice que “quiere quedarse en casa y dejar su trabajo”, esto es #truestory, créeme que ya me han dicho el consabido “qué vergüenza, una chica con estudios…” en repetidas ocasiones. Nos gusta lo antiguo pero aborrecemos no sentirnos modernos, tenemos miedo de todo cambio pero, más aún, de darnos cuenta de que los cambios han sido a peor. Y, aunque abanderamos la nostalgia y disfrutamos del revival lo hacemos por pura pose.

 

¿Cuánto, cómo y qué hemos de dejar atrás para ser verdaderos “modernos antiguos”? Sobre todo, me pregunto, ¿cómo reaccionaría la sociedad frente a una oleada de “nuevas amas de casa”? No hace 100 años, el mundo se echó encima de las primeras señoras que “abandonaban” sus casas por las máquinas de escribir y los teléfonos; hoy, se mira con recelo a una persona que prefiere dejar su empleo agotador por pasar el día en su casa cuidando de toda la familia. Seamos serios, ¿quién prefiere un atasco a llevar a sus hijos al colegio? ¿Tiene sentido trabajar por un sueldo ridículo para pagar a una persona que se encargue de cada caída de nuestros hijos? o ¿empieza esto a parecerse al chiste y estamos vendiendo nuestros coches para comprar gasolina?

metropolis maria

 

Nos hemos quedado sin la posibilidad de ser “amas de casa”, y eso, en algunos casos, es un paso atrás. Nos hemos negado la posibilidad de vivir una de las facetas de la feminidad en pro de tener el derecho de trabajar como hombres (siempre en peores condiciones, recuérdalo). Yo creo que es para pensárselo. ¿Hace falta trabajar tanto? ¿Necesitamos más dinero o más tiempo? –y, ¡ojo! qué hay que tener cuidado con lo que uno desea porque puede hacerse realidad y, entonces, seguro que algún mecanismo de poder podría utilizarlo en nuestra contra, yo sólo digo, qué hay que pensárselo un poco-.

 

No sé qué piensas tú, cuéntamelo, me interesa.

 

Yo, de momento, voy a seguir leyendo y reflexionando sobre ello.

 

Te recomiendo ésta lectura:

Yorokobu: “Deberíamos trabajar 4 días a la semana” por Lara Fernández Gutiérrez

Los Minimalistas

 

¡Hola, Punto del derecho!

El post de hoy va dedicado a mi amiga Inma (y a todas las Inmas que me leen pero que no sé cómo se llaman)…

punto derecho

¡Basta de misterios! Mi post de hoy va de qué, por fin, de una vez por todas, dejes tu gancho encima de la mesa,  es hora de que apagues la tele, cierres ese libro que no te ha conseguido enganchar…  y cojas un par de agujas ¡ya!

Inma me dijo hace unas semanas que “de éste verano, no pasa que aprendo a tejer” así que a ver si es verdad…

Es verano, estoy segura que o tienes jornada reducida o eres consciente de que a las 10 de la noche todavía es de día. Así que la excusa del tiempo hoy ¡no vale!

Hoy te enseño a tejer punto del derecho:

aprende a tejer punto del derecho

Hace unos meses se hizo una tricotada en público que se llemaba: “Los Chicos También Tejen” y allí, enseñé al Sr. Pérez en unos 20 minutos a tejer punto del derecho en continental y grabé éste video cortito, si quieres verlo seguro que también te ayuda.

Además, voy a subir los #MiniDIY en  slow motion a mi cuenta de InstagramTienes que contarme si te gusta la idea porque creo que ¡podríamos hacer una buena biblioteca de #MiniDIY entre todas!

 

Si conoces a alguien que lleva diciendo un montón de tiempo que quiere aprender a hacer punto y siempre lo deja para mañana… envíale éste post ahora mismo.

Mis libros de labores

Aunque odio comprar cosas tengo que reconocer que mi guilty pleasure son los libros y, por supuesto la lana, seguro que mis amigos te dirían que también los zapatos pero no es verdad, sólo que, por alguna maravillosa razón los zapatos pueden durarme siglos, así que aunque no compre muchos acabo teniendo cientos “en activo”.

take a walk

Casi no tengo tiempo para leer, y eso es algo que me consume, pero sigo comprando libros cómo si tuviese toda la vida para estirarme en la hamaca a pasar las horas “fuera de línea”…  sin embargo, los libros de cocina o los libros de labores son, aún más viciantes, porque no hace falta leerlos si no usarlos así que para esos sí que suelo sacar hueco…

the family meal

Éstos son algunos de los libros que compré éste último año y que todavía no había mostrado:

libros de labores libros de labores y planta

Mi súper favorito es “Knitting by Design“, me encantan las fotos y me encanta ésta diseñadora, me inspira un montón su manera de trabajar y, aunque no he tejido ningún patrón del libro, me inspira mucho para ponerme a patronar.

 

libros knitspiration tinte a mano

 

Yo los he comprado cuando he estado de viaje o en USA pero puedes encontrar todos éstos libros en La Central de Callao ¡que es un sitio muy chulo para desayunar los sábados!

 

 

 

Happy New Year!

Ayer fue mi cumpleaños así que hoy, para mí, empieza ¡el año nuevo!

 

happy bday

Sé que mucha gente empieza a contar sus años en septiembre, con el curso académico y, en cierto modo, sí, en septiembre pongo mi contador a cero en cuanto a proyectos académicos se refiere, sin embargo, desde hace algún tiempo he observado que intuitivamente mi cuerpo cambia cuando se acerca mi cumpleaños y que, los días de antes parece como si se me fuese gastando poquito a poco la batería del móvil y me quedase sólo un palito… pero que hoy, un día después tengo la mente mucho más clara, y, sobre todo,  muchas más ganas de empezar cosas nuevas.

A lo mejor, es sólo una tontería psicológica pero, me ayuda y me da un golpe de energía para enganchar el verano y el año con mejor humor y llegar a diciembre con las pilas a tope y resistir el invierno sin deprimirme….

Yo soy de esas a las que la primavera les hace K.O. técnico y empieza a venirse abajo con el calor así que mi “tontería psicológica” me despierta y me devuelve a la vida.

Y, éste año he decidido dirigir mi energía iniciática para volver a enfrentarme a las agujas de doble punta y aprender a tejer calcetines que, era mi asignatura pendiente.  Mi primer calcetín es un calcetín de homeless porque tiene muchos agujeritos y fallitos del amor (que dice mi compi de calcetos Ana) pero, curiosamente no me ha costado demasiado entender el patrón y me he viciado tanto que ya tengo mil modelos en la cabeza.

tea most of indian breads libro naranjas comida hindú indian cookbook Libro de cocina comida hindú agujas addi click agujas circulares de bambu

¡Además! El Sr. Pérez me ha regalado el libro de comida hindú más precioso que existe y el set de circulares de Addi. ¡Hip! ¡Hip! ¡Hurra! Y no puedo estar más feliz. Las agujas de bambú me flipan y tenía muchísimisimas ganas de tener un set de agujas bonito así todo ordenadito y súper pro.

 

Éste finde me marcho al FIB, que cumple 20 añitos y que tiene a Cat Power en cartel así que, la semana que viene no nos veremos…

 

¿Y tus vacaciones? ¿Cuándo?

Anatomía del punto bobo

Hoy quiero explicar un tema bobo que me parece de los más importantes: ¿cómo es un punto bobo?   Uno, sólo uno.

Estructura del punto bobo

Imagino que si has tenido que explicar alguna vez a una tejedora novata cualquier cosa sobre punto has utilizado alguna expresión parecida a: “por el lado de las bolitas” o “ por el lado de las uves”. Pues bien, esa es precisamente la anatomía de un punto. Cada punto, al margen de la labor, tiene su derecho y su revés. Lo que llamamos “las bolitas” es el revés y lo que llamamos “las uves” es el derecho, hay quien lo dice a la inversa, pero no es importante, lo importante es saber reconocerlos y saber cómo se comportan cuando el punto que queda por encima es derecho o revés.   Cuándo tejemos punto bobo, estamos viendo, por ambas caras de la labor, los reveses de todos los puntos que hemos tejido del derecho.

Revesés bobos derechos de los puntos

Por eso, siempre vemos por ambas caras “las bolitas”; pero, si separamos las hileras… ¡vemos que los derechos de los puntos están ahí, escondidos. ¡Ojo! Cuando tejemos punto bobo para labores con el borde visto, mi recomendación es tejer siempre “orillo de cadeneta”.   Y, debemos tener en cuenta que si montamos los puntos de manera noruega, al quedarnos la primera vuelta del revés podemos aprovechar que desde la primera hilera nos salen “las famosas bolitas”.

Plantita y punto bobo

Basta por hoy… ¡vamos a volver a éste post varias veces!   Recuerda que si éste post te ha molado siempre puedes compartirlo con tu timeline AQUÍ y yo te lo agradeceré todo el rato.

 

En busca del azul natural

algodón teñido con isatis huertita

Hace unos meses conocí a Estela por su voz, pues me hablaba desde una sala muy grande en la que yo estaba perdida, luego nos encontramos codo con codo en una mesa para aprender mucho sobre tejidos y aplicaciones textiles de la mano de Lala. Enseguida me gustó la manera que tiene Estela de trabajar y enfrentarse al textil, así que tengo que recomendarte desde ya que leas su blog: Son de Telar.  Estela, tiene una sensibilidad especial para los tejidos, cuando me enseñó sus telas me enamoró su valentía para enfrentarse al telar de bajo lizo y su manera de usar los colores.

Luego me contó que cultivaba junto a Mette una hierba silvestre de la cual se extrae un pigmento para teñir: ¡índigo! Ya sabes que yo soy una amante de los tejidos japoneses, de sus texturas, de sus colores y de la manera de trabajar que tienen en Oriente. Así que para mí el Índigo es ese color azul profundo y de sabor metálico con el que se hacen los shiboris y los kimonos boro.

pigmento indigo secandose

Sin embargo, la Isatis Tinctórea Europea produce un pigmento que, generalmente, nos ofrece un tinte azul clarito, suave pero elegante. Por eso, cuando Estela nos invitó a pasar un sábado recogiendo las hojas de la Isatis y compartiendo con ella cómo se hace todo el proceso de la extracción del pigmento y preparación del mismo para teñir fibras o tejidos, enseguida le escribí para decirle que Los Pérez nos uníamos al sarao.

festín de fibras muestrario de fibras sin teñir

El proceso no es complicado consiste en infusionar las hojas de la Isatis y dejar reposar. Nosotros hicimos dos cubos con distinto tiempo de reposo para comparar los resultados. Luego, hay que oxigenar el agua hasta que poco a poco va cogiendo una tonalidad verde, entonces le añadimos un poquito de agua con cal (sin que la cal llegue a caer a la mezcla), volvemos a oxigenar y poco a poco el agua empieza a verse azul intenso. Una vez hemos conseguido que aparezca el pigmento debemos filtrarlo despacio con trapos blancos que dejaremos sacar un poquito y, de los cuales, con paciencia, rascaremos el pigmento aún húmedo.

El proceso continua con la disolución del pigmento en carbonato sódico y la preparación de una tina que si mantenemos cuidada  nos servirá para varias sesiones de teñido.

 

filtrando el pigmento del índigo

Estela Breaking Bad

 

Conociendo los conceptos básicos del punto

Llevo un par de meses, y no exagero, pensando cómo explicar un post que me parece muy interesante. Cómo ya sabes, me gustan los posts breves, que se leen rapidito y que van al grano en 300 o 400 palabras. Lo hago así un poco por disciplina personal, me gusta ponerme retos al escribir y porque cuando leo blogs me gustan los posts breves…

Aprende a tejer desde cero udonwool

El caso es que para éste tema que tenía entre manos, me daba cuenta que era prácticamente imposible explicar ese asunto sin contar el porqué de otro y que, si explicaba ese otro, tendría que contarte porque se hace otra cosa y si mencionaba esa otra cosa tendría que ir al meollo de tal otra… En fin, me metía en una espiral que era completamente irreconciliable con 400 palabras, así que he decidido partirlo todo en trocitos e iniciar una serie de posts cortitos que hablan de ciertos básicos del punto para entenderlo bien desde la base… Se que la materia es compleja y que me meto en un jardín poblado, sin embargo, como el punto no es una ciencia exacta, me gustaría que me apoyases con tus comentarios si crees que estoy equivocada en algún punto o sí se te ocurre una manera mejor de explicarlo… porque, al fin y al cabo, éstos posts son para aprender entre todas y que en un futuro distópico cuando alguien encuentre mi tablet y vea mi feedly, pueda saber cómo veíamos 100 años atrás los asuntos del tejer…


Aprende a tejer con dos agujas udonwool Aprende a tejer desde cero udonwool

¡Perdoname, hoy estoy surrealista! Pero, pronto empezaré a contarte…  “todo lo que siempre quise saber sobre el punto y nunca me atreví a preguntar”.

Hoy no te voy a pedir que compartas el post pero si que me digas sobre que temas de punto te gustaría que hablásemos.

 

¡Feliz Semana!

 

Tejiendo para el Museo del Traje

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Día Internacional de Tejer en Público en el Museo del Traje

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Si eres tejedor/a ya sabes que ésta semana estamos de FIESTA! Porque el sábado se celebra el  Día internacional de Tejer en Público que es algo que nos gusta y mucho! porque tejer en público nos divierte, nos une con otras tejedoras y además nos quita “el san benito” frente a la gente de que “tejer es cosa de viejas”…

Desde que en 2005 a Danielle Landes tuviese la idea de organizar el primer evento, cada año no han parado de sumarse acciones y quedadas para celebrar lo que ya sabemos que es mucho más que un hobby.

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Por todo ésto y para presentar un trabajo colaborativo que hemos estado tejiendo durante los últimos dos meses y ponernos manos a la obra con nuestra labor y sacar algo bonito durante la jornada nos vamos a reunir el próximo sábado en el Museo del Traje desde las 12 de la mañana.

 

Durante ésta semana estamos ultimando los detalles de Puntos Suspendidos, una instalación de 3 paneles colaborativos con los que un montón de tejedoras queremos celebrar el décimo aniversario de un Museo que, por definición adoramos. Además, para mostrar a la gente que se pase por el Museo cual es nuestro proceso creativo queremos montar un panel con el logo del museo tejido por todos ese mismo día y, ¡quien sabe… si se nos ocurre alguna otra sorpresa! Trae tus agujas o tu gancho, tus ganas y un bocata para unirte a tejer y al pic-knit improvisado de tejedoras. 

y además quiero aprovechar para contaros que el día 21 nuestras amigas de Lana Connection celebran su segunda TRICOTADA SOLIDARIA.

 ¡No te quedes en casa, sal a tejer al sol!

¡Gracias a Lanas Katia por su calurosa colaboración! y al Museo del traje por darnos la oportunidad de pasar el día con vosotros.

Higiene de contenidos: dentro y fuera del rollo crafter

Hoy toca un post un poco largo… y de los que me hacen dejarme las neuronas!  Así que espero que tengas labor mientras lees.

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Ya sabemos que las redes sociales son exhibicionistas y, no voy a venir ahora a quejarme de ello. Sin embargo, llevo un tiempo reflexionando sobre mi comportamiento durante  aproximadamente diez años activos en distintas redes sociales que me han conquistado, atrapado, secuestrado o sido útiles en algún momento.

Hace diez años yo era otra persona. La misma que ahora pero muy diferente. Mi obsesión estaba en la música, sobre todas las cosas, de modo que fui carne de cañón de MySpace. Me servía, no sólo para conocer nuevos grupos si no, en algunos de los casos más underground, hasta para hablar con los músicos, cómo me sucedió con la banda Clorox Girls, con la que mantenía correspondencia habitual.

Participaba en blogs sobre música y cómics y escribía sobre todo sobre arte y chorradas, cuánto más raras mejor. Mi campo era lo bizarre en todo su esplendor. Después llegó Facebook y los amigos fuera de España, las fotos de los conciertos y postureo 2.0. Cómo ha sucedido con el mundo real y sus golosinas capitalistas, todos, y, sobre todo durante nuestra adolescencia o postadolescencia (y algunos más allá de ella) necesitamos disfrutar del confort consumista para darnos cuenta (o no y, ahí el error) de cómo nuestro consumo nos define y cómo nos fiscalizan y programan a través de los productos (sean físicos o no) que consumimos.

Aunque siempre he sido una persona crítica, reconozco que he caído en las redes sociales, en compartir mis platos favoritos y mis aciertos en alguna disciplina que nadie más que a mí interesa. Además siempre nos gusta que todos nuestros amigos vean una total moñada que hemos encontrado en plena calle, desde un graffiti que nos ha llamada la atención hasta un flyer del último grupazo al que hemos visto en directo. Se llama “fardar” y a todo el mundo gusta. No es malo. O no lo es si “fardamos” desde la autoconsciencia.

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Lo que quiero decir, es que no sólo somos responsables de lo que consumimos en internet, si no también de lo que compartimos y aprobamos a golpe de “like”.

A día de hoy nuestra atención es una fuente de ingresos tanto económicos como estadísticos y de ella somos, no sólo responsables si no también dueños y mucho más si tenemos una audiencia que nos considera un sabio prescriptor.

Coincidiendo con una conversación en twitter que ha concluido con un hastag:  #notengoelfeedlypafarolillos y con una temporada un poco al margen de mi propio feed de blogs… Me gustaría invitarte un poco a la reflexión sobre nuestra higiene de contenidos: fotos, likes, texto…  y sobre todo, cómo usamos esa gran responsabilidad de ser un consumidor de información y al tiempo personas bombardeadas con desinformación.

Todos sabemos ya los efectos de la telebasura… debemos ser ahora coherentes con la basura de internet y todas sus “trampas de tiempo”.

 

¡Gracias por estar por ahí! 

Comparte éste post con tus amigos… ¡pero sólo si te ha gustado!  

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