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The PussyHat Project o el día que las tiendas de lana vendieron toda la lana rosa.

Los que me conocen saben que odio el color rosa y más para tejer, sin embargo, este mes he tejido un gorro rosa. ¡Y con agujas del 6! y todo por el PussyHat Project

A veces pienso que el mundo debería estar gobernado por locos que dejasen su imaginación volar. Luego, aparecen los verdaderos locos y el sueño se acaba.

Así es como se rompió una burbuja la mañana que desperté en Amsterdam conociendo la noticia de que Trump se había llevado las llaves de la Casa Blanca. 

trump elected

Pocos días después de “la mala noticia” me enteré por Instagram, que había unas chicas tejiendo gorros fucsias con forma de gato para una marcha feminista.

Enseguida me uní a la newsletter y seguí la cuenta. Día tras día, iban sumándose gorros. Y, aunque, sabía que no me daba tiempo a tejer un gorro y enviarlo al otro lado del mundo, decidí que yo misma llevaría el gorro el 21 de Enero.

Y, ¿por qué un “Pussy-Hat”?  Pussy en inglés tiene dos significados: “gatita” y “coño”, creo que con esto lo digo todo. Parece que a Trump le parece una buenísima idea “agarrar a las mujeres quejicas por el coño” para hacerlas callar. Lejos de eso… lo que ha conseguido es empoderarnos, no sólo a nosotras, gatas rebeldes, si no a nuestras madres, hijas, novios/as e incluso mascotas que han inundado las redes con fotos de gorritos rosas con orejas de gatito. Y no sólo las redes, las calles. El día 21, las calles de Washington fueron de color rosa. Los vídeos y las fotos son emocionantes. Pero, no sólo lo que pasó el día 21 lo fue. Los tuits de los días anteriores, los posts en Instagram, las quedadas improvisadas que han convertido los bares de Brookling en talleres de producción masiva de gorros de gatito y el dato más simpático que he leído últimamente. ¡Un montón de tiendas en la costa Este se han quedado sin lana rosa! 

Un par de semanas antes del día 21, empecé a leer tweets cómo este:

Así que las tejedoras compulsivas, tuvieron que empezar a meter morados y grises a los gorros porque la lana rosa estaba SOLD OUT! -En serio, ¿aún no has soltado una carcajada? Repite: gorros rosas con orejas de gatitos. Fin de existencias de lana rosa-. A mí, no puede molarme más la idea de una revolución tan ¡pop!

Lo emocionante de todo esto no es sólo como Internet para estas cosas es un medio de difusión espectacular, si no como, una vez más: tejer une, tejer empodera, tejer libera. Vuelvo a citar el post de mi amiga La Letra B y repito que, de alguna manera tejer nos conecta. Y la conexión hace que nuestras ideas salga adelante. Tejer es un acto de comunicación. Un acto de rebeldía, según de que manera, pero sobre todo une. ¿Por qué será? 

Muchas veces le doy vueltas a esto. Pienso en la idea de un mundo gobernado por tarados -de los buenos- y me doy cuenta que sí. Que sólo un mundo gobernado por gente con sentido del humor, sólo un mundo en el que somos capaces de agotar toda la lana rosa del mundo en unas pocas semanas, sólo un mundo en le que la gente es capaz de enfrentarse a las cosas con pancartas repletas de sentido del humor y orejas de gato… sólo ese mundo es el mundo capaz de cambiar las cosas. Porque sigo confiando en que ninguna revolución puede ser tan seria como para no querer llevar pasamontañas rosa. No hay revolución que me suscite interés si no puedo bailar.

La lucha rosa sigue… así que si quieres unirte, donar o seguir tejiendo aún hay un montón de actividades tejidas en rosa. Te dejo aquí el grupo de Ravelry.

Y cómo post-data el link de una acción que hice hace algunos años y que tiene un poco que ver con todo esto de los gorros y los riots. 

 

Muy pronto… Medea y yo os contamos más de las acciones que vamos a hacer para tejer gorros para el día 8 de marzo. De momento, te adelanto este post.

 

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