El afecto del parche

Hace unos años cuando trabajaba en mi tienda, una chica californiana pasó un día por allí y me mostró lo que ella hacía: decoraba sudaderas con motivos geométricos y composiciones muy “bizarras” de prendas viejas que había “rescatado” para sus originales sweater collage.  A mí, enseguida me encantó lo que hacía, enseguida le ofrecí la posibilidad de impartir talleres para mostrar cómo trabajaba y hacer tu propia “sudadera collage” y, enseguida, quise poner una burra con sus prendas.

remiendo bonitos

bolsillo parche

 

Sin embargo, me sorprendió que encuanto comenté el producto con mis compañeros e hicimos un poco de investigación para ver qué le parecían las prendas a nuestro público, todo el mundo respondió exactamente igual: “¡Pero, si son sudaderas viejas!”. En absoluto eran sudaderas viejas, eran sudaderas nuevas, de algodón de calidad y jerseys y cardingans básicos muy similares a los de American Apparel pero sin ese halo extraño de lo nuevo que nuestra cultura nos ha impuesto con tiranía. Poco después, compré unas camisetas de algodón orgánico, muy basto que tuvieron una acogida muy similar: “pero, ¡si tienen pelotillas!”. Entonces me di cuenta del rechazo que sentíamos por todo lo que parecía tener algún tipo de huella humana o, mejor dicho, de “uso humano”.

coderas remendadas 00-10

Hoy día buscamos prendas impolutas, sin resquicio de la impronta de nuestro cuerpo que, al fin y al cabo, es el fin último de la indumentaria. Las prendas hechas a mano se han devaluado al status de lo pobre; el remiendo, el arreglo o el parche son vistos cómo un síntoma de no poder adquirir más y más prendas, otro de los continuos ataques del mundo de la moda a nuestro bienestar, el estreno de una prenda parece una recompensa de status social más que de necesidad.

cross stitch patch

En cualquier caso, una reflexión profunda sobre la recuperación de prendas o sobre el porqué debemos o no comprar una prenda nueva o rescatar una vieja, con la que ya hemos establecido un vínculo… nos hará darnos cuenta del “afecto del parche” y del símbolo y significado del remiendo: por cada agujero o cada desgarrón existe un momento de atención y creatividad, el interés por un recosido va más allá del hecho y profundiza en la reparación de unas tradiciones y una maneras de hacer vinculadas con la honestidad, la modestia y la virtud que nos liberan más allá de las promesas de “lo nuevo”.

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14 Thoughts on “El afecto del parche

  1. sandra on 19 April, 2014 at 12:12 pm said:

    tenías una tienda???? pues a mi me parece genial la idea! supongo que si la idea se hubiese propuesto en estos días la respuesta hubiera sido bien distinta…

  2. Hablas de la “honestidad, modestia y virtud” de los parches y la señales del uso pero refiriendote a prendas compradas ya con parches y desgastes y pagando extra por ello…. Me parece un contrasentido…. Lo divertido es que se le rompan a uno de manera natural y tener el recuerdo de que salvajada estbaa haciendo al romperlo.
    Es mentira tambien que ahora se rinda pleitesia a lo impoluto… He llegado a ver en cadenas de tiendas las camisas con falsos rotos en los bordesde los bolsillos (y me parece absolutamente ridiculo, pagar mas por algo que durara menos y que es como intentar falsificar vivencias

    • misssouri on 19 April, 2014 at 1:41 pm said:

      Hola! creo que no has entendido bien lo que quería decir, ni lo que hacía la chica que vendía las sudaderas: por un lado, yo hablo de respetar el vínculo emocional que se crea con el desgaste de una prenda y usar la creatividad para remendarla y conservarla o volver al aprecio de las prendas hechas a mano. Y por otro lado, la diseñadora de la que hablo, era una diseñadora a pequeña escala que vendía en Etsy prendas nuevas y cuyos diseños los hacía con retales de prendas usadas y reutilizadas. No hay que pagar más por esas sudaderas que por otra prenda de cualquier diseñador joven e independiente (quizá si un poco más que por una prenda de Zara fabricada a gran escala ya que se trata de un producto “artesanal”). Así que no veo el contrasentido. Hablo de, comprar prendas a una diseñadora “pequeña” que trabaja a pequeña escala o de remendar la ropa con creatividad. Y si, hay bastante culto a lo nuevo, te remito a, un ejemplo con éste libro: http://www.casadellibro.com/libro-sociologia-de-las-tendencias/9788425223648/1801786 .
      Una cosa es “lo nuevo”, cómo concepto y otra que lo que se compra esté nuevo. Ciertamente hay un gusto por lo “trash” o por lo “vintage”, sin embargo, comprar un artículo desgastado porque lo impone la tendencia demuestra ese culto por lo nuevo, es decir, por la adquisición de nuevos artículos, no artículos nuevos.

      Espero haberte aclarado.

      Si tienes interés por la neomanía, o afición por lo nuevo, te dejo ésta otra referencia: http://www.amazon.es/Romantic-Ethic-Spirit-Modern-Consumerism/dp/1904623336 Dónde Campbell explica cómo el amor desaforado por lo nuevo ha sido uno de los principales motores desde la revolución industrial.

      Gracias por tu comentario, aunque no sé quien eres!

  3. Soraya! Tampoco yo sabía que habías tenido una tienda. Otro punto más en común…yo también tuve una, pero no con ese encanto con el que tú has descrito la tuya. Un post muy molón! Me ha dado ganas de atreverme a recuperar algo y darle una nueva vidilla. Si lo pongo en pie te lo cuento! Un abrazo

    • misssouri on 19 April, 2014 at 1:42 pm said:

      Claro! anímate!!! A mí me encantaría saber coser o bordar, para poder hacer cosas bonitas a base de puntadas! :D

  4. Me ha encantado tu post!!! Y creo que tienes razón. No se porque pero en España esta muy mal visto lo usado. Desde ropa, a muebles, objetos… Creo que no hay tradicción de lo de segunda mano, y que la gente cree es de tirados o pobretones. Es una cosa en la que llevo reflexionando un tiempo. Aquí en UK las tiendas de segunda mano, mercadillos, charity Shop, estan a la orden del día, y ves a gente de todo tipo entrar a comprar. Desde gente con pasta a con menos recursos. Es una cosas que me ha llamado muchísimo la atención y para bien. Creo que en España poco a poco va cambiando la cosa, pero todavía quda mucho camino en ese sentido.

    • misssouri on 21 April, 2014 at 3:18 pm said:

      Hay una parte que creo que nos queda del poso de la posguerra, porque yo veo que mis abuelos, que siempre han tenido que reparar lo usado y tenían menos cosas, ahora están que tiran la casa por la ventana. Y, lo puedo entender, pero la parte más preocupante es la que está detrás de la promesa capitalista. Lo nuevo y lo caro, son un mecanismo para la segmentación de clases, el deseo de incorporarse a una tendencia se propaga de arriba hacia abajo (excepto en las clases más underground o en el caso de los adolescentes que, son siempre a parte). Yo creo que debemos darnos un poco de cuenta de qué tipo de cosas tienen o no un valor y perderle el miedo a la segunda mano y tenérselo un poco más al mundo baratijas! Cada día compro menos porquerías… y es un peso que me he quitado de encima, la verdad!

  5. Hola guapa!! me ha encantado el post, si que es verdad que por ejemplo las tiendas de ropa de segunda mano estan como mal vistas pero luego vas a zara o por ahi y las cosas que son nuevas tienen falsos rotos y desteñidos, cuando no hace mucho nos comprabamos los vaqueros y los rompiamos por las rodillas… ;)

    • misssouri on 22 April, 2014 at 1:53 pm said:

      El tema de los falsos rotos… no tiene mucho que ver con lo que yo estaba comentando, la verdad. Es más bien, un tema de lo nuevo y lo viejo, lo que me interesaba destacar. Igual que el desconocimiento con el algodón orgánico que no es que tenga pelotillas, si no que es más basto!

  6. Singular Sisters on 22 April, 2014 at 10:29 pm said:

    Pues yo tiro de bordado o parche de tela, cuando se me estropea alguna prenda, lo veo como un desefío creativo.

    Me ha encantado tu post!

  7. Susana on 21 May, 2014 at 9:53 pm said:

    A mi también me ha encantado el post, recuerdo como mi madre remendaba los monos de trabajar de mi padre, le daban la enhorabuena porque parecían verdaderas obras de arte y ella lo hacía porque era necesario. Pero cuando parcheaba unos vaqueros viejos los convertía en los más entrañables que tenías.

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