top

The PussyHat Project o el día que las tiendas de lana vendieron toda la lana rosa.

Los que me conocen saben que odio el color rosa y más para tejer, sin embargo, este mes he tejido un gorro rosa. ¡Y con agujas del 6! y todo por el PussyHat Project

A veces pienso que el mundo debería estar gobernado por locos que dejasen su imaginación volar. Luego, aparecen los verdaderos locos y el sueño se acaba.

Así es como se rompió una burbuja la mañana que desperté en Amsterdam conociendo la noticia de que Trump se había llevado las llaves de la Casa Blanca.